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Crisis en la pesca: incertidumbre en la Flota Amarilla ante el estancamiento del mercado y la falta de acuerdos

En un contexto de creciente incertidumbre económica y laboral, Giuliano Vestuti, vicepresidente de la Cámara de la Flota Amarilla del Chubut (CAFACH), advirtió que la situación de la industria pesquera en la región es “desoladora” y que, a pocas semanas del inicio de la temporada de aguas provinciales, aún no se ha logrado destrabar el conflicto que paraliza a parte del sector.

“Ya transcurrió más de un mes y medio del inicio previsto de la temporada en aguas nacionales y aún no se ha desarrollado ni un solo día de pesca por parte de la flota fresquera y congeladora”, explicó Vestuti en una entrevista radial. Si bien algunos buques iniciaron tareas de prospección, la flota amarilla —clave para la economía de Puerto Rawson— todavía no ha comenzado su actividad.

Un panorama complejo para la Anchoíta y el Langostino

Vestuti también alertó sobre la situación crítica de la pesca de anchoíta, una especie históricamente subvalorada pero que en los últimos años había ganado protagonismo gracias a nuevas líneas de procesamiento y exportación.

“El año pasado tuvimos una temporada excepcional con 5.000 toneladas procesadas. Este año, se proyecta menos de la mitad, con solo cinco barcos operativos. Las conserveras marplatenses solo prevén absorber 2.000 toneladas”, detalló. En términos de empleo, esto implica una drástica reducción de la actividad y una amenaza directa para cientos de trabajadores.

En cuanto al langostino —el producto insignia del sector— la situación no es menos preocupante. “No estamos en condiciones de salir a pescar porque las plantas no están interesadas en recibir materia prima. Aún tienen stock de la última temporada que no logran vender”, señaló. Esto se debe, entre otros factores, a la baja en los valores de referencia internacionales, sumado a la irrupción del camarón banamei, producido de forma intensiva y más barata en países como Ecuador.

Cambios en los hábitos de consumo y pérdida de competitividad

Vestuti reconoció que el sector enfrenta un cambio estructural de consumo. “El consumidor actual, sobre todo el más joven, no quiere cocinar. Ya no quiere comprar el langostino entero. Hoy el producto tiene que venir pelado, devenado, empanado, listo para consumir. Y ahí perdemos frente al camarón de cultivo, que ya se adapta a esos formatos”.

Según el directivo, mientras Argentina captura unas 230.000 toneladas de langostino por año, Ecuador produce más de 1.300.000 toneladas de banamei, con precios que dejan fuera de competencia al producto argentino.

Convenios laborales, conflicto sindical y la amenaza de parálisis total

El conflicto sindical también complica la situación. Aunque el Sindicato de Obreros Marítimos Unidos (SOMU) mantiene una dura negociación con los sectores fresquero y congelador por el ítem de productividad, Vestuti aclaró que la flota amarilla de Rawson cuenta con un convenio colectivo propio, con otras condiciones.

Sin embargo, advirtió que si las plantas no reciben langostino, “no hay barco que pesque”. Y en ese punto, la crisis atraviesa a todos los sectores por igual.

“El año pasado tuvimos una temporada muy buena en Rawson. Espero que se repita, porque los trabajadores no aguantan más”, expresó, apelando a la responsabilidad de todas las partes para lograr un acuerdo que permita arrancar.

Un llamado a la madurez y al consenso

Vestuti fue claro al señalar que ya no alcanza con parches como los utilizados durante el gobierno anterior —como el dólar pesca o la exención de Ganancias—. “La situación estructural del mercado cambió. Hay que repensar los procesos productivos, la forma de comercializar y revisar convenios si no queremos quedar afuera del mundo”.

El cierre fue contundente: “Si no hay cambios profundos, el impacto social y económico en la región puede ser devastador”.

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