En el marco de las facultades otorgadas por el Congreso Nacional a través de la Ley Bases N° 27.742, el Gobierno Nacional avanzó con la reestructuración del sistema regulatorio energético mediante la firma de los decretos delegados 450, 451 y 452, que concretan la modificación de las leyes 24.065 y 15.336, y unifican los entes reguladores de gas (ENARGAS) y electricidad (ENRE).
Los decretos, firmados por el presidente Javier Milei, el jefe de Gabinete Guillermo Francos y el ministro de Economía Luis Caputo, dan cumplimiento al mandato legislativo contenido en los artículos 160 y 161 de la Ley Bases, sancionada recientemente por el Congreso.
Con esta medida, el Gobierno busca modernizar el marco normativo del sector energético argentino, desarmando lo que consideran una “telaraña regulatoria” heredada de las últimas dos décadas. Desde el oficialismo destacan que las leyes que rigen el mercado eléctrico (Ley 24.065) y el mercado de gas natural (Ley 24.076) fueron, en los años ’90, ejemplos exitosos a nivel internacional, aunque su funcionamiento fue distorsionado por “capas sucesivas de regulaciones” introducidas durante los gobiernos kirchneristas.
Más libertad para contratar energía y ampliar redes
Uno de los principales cambios impulsados es la apertura del mercado eléctrico para que cualquier usuario –no solo los grandes consumidores o las distribuidoras– pueda contratar directamente el suministro de electricidad con el proveedor que elija. En este nuevo esquema, la distribuidora seguiría cumpliendo el rol de transportar la energía, pero recibiendo un pago específico por ese servicio, sin intervenir en la comercialización.
A su vez, se flexibilizan las condiciones para que inversores privados puedan impulsar por cuenta propia ampliaciones en las redes eléctricas, lo que se espera que promueva nuevas obras de infraestructura sin necesidad de depender exclusivamente del Estado.
Por otro lado, la fusión del ENARGAS y el ENRE en un único organismo regulador apunta a reducir costos operativos, eliminar duplicidades y mejorar la coordinación entre los sectores del gas y la electricidad, tradicionalmente gestionados de manera aislada.