Madryn

II encuentro de formación continua “Hacer Escuela”

Es una propuesta diseñada en particular para quienes tienen la responsabilidad de llevar adelante la gestión de los establecimientos educativos.

El proyecto Hacer Escuela propone contribuir con la mejora de la educación a través del fortalecimiento de equipos de conducción escolares y supervisión, brindando herramientas y estrategias que permitan acompañar las trayectorias de los estudiantes.

Esta oferta de desarrollo profesional plantea ocho encuentros anuales, durante dos años y responde a un programa de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) que el Ministerio de Educación gestionó con la firma Pan American Energy, para que implemente dentro de sus acciones de Responsabilidad Social Empresaria (RSE).

“El programa tiene como meta acompañar a los ministerios, escuelas y supervisiones para que los procesos de mejora puedan ser realidad”, explicó el especialista Carlos Torrendell, encargado junto con Bárbara Trzenko de la propuesta.

 “Algo recurrente de la cultura argentina es que peca de academicista; no está mal lo teórico pero cuando se generan procesos de capacitación se cree que la gente aprende porque lee 20 libros, lo repite en algún ensayo y ya está”, graficó Torrendell al ser consultado sobre cómo se llevan a la práctica los procesos de mejora en las escuelas, y remarcó que “para nosotros aprender es poder hacer algo con lo que uno sabe o sea, si uno no puede hacer algo con lo que sabe entonces no aprendió”.

Repensar la práctica

En este sentido, Torrendell puntualizó que los procesos de mejora no deben ser simplemente una reflexión teórica, hay que encarnarlos en la práctica. Deben ser un proceso de trabajo, como cuando uno aprende a cocinar: lo logramos haciéndolo, poniéndolo en práctica”, y agregó que “lo que hablamos con los equipos directivos es sobre la importancia de pensar de otra manera distinta la didáctica, la evaluación, los desempeños de los alumnos, el trabajo con el supervisor”.

 “Es posible iniciar el proceso de cambio cuando se consigue un clima de trabajo y confianza distinto. Si seguimos en el cumplimiento formal, si seguimos dando las clases pero sin poner el corazón, estando el alumno sentado pero sintiendo que no tiene que poner la cabeza y el corazón para aprender, si el supervisor sigue haciendo el rol pero no puede, ni tiene tiempo ni incentivos para poder realmente tener un diálogo profundo con el director, si seguimos haciendo todo formalmente, seguiremos mal”, subrayó el especialista.

En tal sentido, Torrendell indicó que el compromiso y el afecto por la tarea que se realiza son condimentos indispensables en el sistema educativo. “Mi explicación no es tan espectacular, ni utilizo palabras pomposas. Creo que el problema de fondo es exactamente este: no hay ningún sistema educativo que sea potente si la gente no lo siente vital y no se compromete”, dijo.

Torrendell sostuvo que la dinámica afectiva es muy importante para lograr un proceso de cambio. “Nadie puede aprender si no está enamorado de lo que está aprendiendo. Si siente que el docente no está enamorado de lo que hace, ¿cómo pretendemos que ese estudiante lo esté?”, preguntó.

Finalmente, el especialista concluyó que “el gran concepto que tenemos que incorporar hoy en la educación es cómo convertimos en artesanía nuestro trabajo cotidiano. Una artesanía es algo que uno tiene que hacer muchas veces para que salga bien, algo que incluye la creatividad pero también la técnica. Uno es un artesano y tiene que ir moldeando la escuela, con distintas herramientas sobre las que basar el trabajo diario”.

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