Madryn

CRISIS EN CHUBUT: Desconociendo la realidad

La movilización de los trabajadores de la educación tanto pública como privada, viales, judiciales, administración pública y legislativos, entre otros; demostró que la paciencia de los integrantes de la estructura principal de desarrollo de una provincia terminó. Y el tiempo de espera, de palabras de un gobierno que apuntan precisamente a desgastar nada más que el tiempo ya no tienen sentido.

“En política hay que sanar los males”, dijo en su momento Napoléon. Y lamentablemente el gobernador, Mariano Arcioni está muy lejos de eso. Inclusive pareciera ser que cuando puede llegar a “abrir la puerta al diálogo” termina dando el portazo sin importarle el pueblo. Ese mismo que en algún momento le dio la confianza con su voto y que desde este 20 de marzo comenzó a perderla.
Tal vez su inexperiencia en el universo político lo hace cometer errores que ya vienen teniendo un lugar en el récord guiness desde hace cinco meses. Primero, con ministros que desembarcaron desde otras provincias para intentar entender la realidad chubutense y la siguen desconociendo. Y segundo, permitirles a esos funcionarios foráneos que digan a viva voz que Chubut “está peor que Santa Cruz” y a solo dos semanas de haber fallecido un ex gobernador, -en definitiva el padre creador de Arcioni- no sólo le dio lugar al nacimiento de la incertidumbre sino de reconocer públicamente que declaraciones kamikaze -como la de los aviadores japoneses- pueden terminar de destruir la estabilidad en esta vida democrática de la provincia.

Y más allá de que el gobernador en una especie de truco comunicacional se disculpó con los empleados públicos por “no poder pagarles el sueldo en tiempo y forma”, lo que no se entiende es su postura a no concretar un encuentro no sólo con los referentes gremiales sino con el trabajador en general que en sus propios ojos le está pidiendo un reclamo a sus necesidades. Este martes, el encumbrado escribano tuvo la oportunidad de recibir al pueblo en su propia Casa gubernamental pero decidió emigrar a Buenos Aires a buscar una nueva rueda de auxilio que tiene un valor de 983 millones de pesos y por supuesto, generar otro nuevo problema para Chubut y sus próximas generaciones. A eso le sumó un encuentro con jefes de empresas en la Casa del Chubut y sorpresivamente estaba parte de su gabinete. Mientras que en su provincia “el río comenzaba a sonar” mostrando su fuerza natural. Esperemos que su caudal no aumente para no tener que contar una nueva catástrofe como ocurrió en octubre de 1990 y diciembre del 2001.

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